FOTOS Y REPORTAJES DE CIUDADES DE EL SALVADOR

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Sonsonate, la Ciudad de los Cocos

Publicado el 11 Ee febrero Ee 2013 a las 18:30



La ciudad de Sonsonate es un municipio y cabecera del departamento homónimo, se encuentra a 62 km de San Salvador, su territorio es de 232.53 kms. cuadrados y su altitud de 225 msnm. Posee una población de 71,541 habitantes (censo 2007) ocupando el puesto número 17 en población; se encuentra limitado al Norte por los municipios de San Antonio del Monte, Nahuizalco, Sonzacate, Izalco, Nahuilingo y Caluco; al Sur, por el océano pacífico; al Este por Cuisnahuat y Santa Isabel Ishuatán y al Oeste por Acajutla y Santo Domingo de Guzmán.




Sonsonate administrativamente se divide en la zona urbana en los barrios El Pinar, Mejicanos, San Francisco, Veracruz, El Centro y El Angel; en la zona rural se divide en 12 cantones y 103 caseríos, siendo ellos:

  • Chiquihuat: El Sacrificio, Redecía, Palo Combo, Combito, Santa María, Coquiama, Montaña Verde, Nuevo México, San Antonio y Chiquihuat
  • El Cacao: El Puente #1, El Puente #2, Sta. Cruz #1, Sta. Cruz #2, El Tunco, La Quebradona, El Recuerdo, El Cacao, La Toma y El Cacao Abajo
  • El Presidio: Media Luna, El Presidio, Hda. Canadá, Sta. Leonor, Las Brisas, Salinitas y La Fuerteza
  • Las Delicias: El Progreso 1, El Progreso 2, El Callejón, Vega del Río, Lot. San Andrés, Col El Carmen 2, Lot. Villa Canales y La Línea
  • Miralvalle: Miravalle, Col. Arquímedes, Agua Pachas, El Milagro, El Jocotillo, La Aguja, El Obraje, El Portezuelo y El Flor
  • Santa Emilia:  Sta. Emilia, Sta. Clara, La Pradera, Calle Vieja 1, Calle Vieja 2 ,Calle Vieja, San Juan, El Cruzado y Siguanango
  • La Ensenada: La Nancera, Los López, El Muñeco, Monzón y Las Piñas
  • El Edén: El Edén, Las Damas, Las Galias, Col. Molina y Nueva España
  • Tonalá: Tonalá, Barra Ciega, El Salamar, Col. Nva. Generación, Silwaya, San Luis Tawil y Col. Molina
  • Loma del Muerto: Loma del Muerto y Marginal de la 14
  • Las Tablas: Cafetal, Las Tablas, Agua Escondida y La Barranca
  • Salinas de Ayacachapa: Salinas de Ayacachapa, Apancoyo, Los Achotes, La Zompopera, El Ovelario, Alegria, Barra Salada, El Achotal, Col. Los Mangos, Lot. El Ojushtal, Segovia y Los Limones




Riegan el municipio, los ríos: San Pedro, La Barranca, Julepe, El Coyol, Sensunapán o Grande de Sonsonate, Cuyuapa, El Jutal, Piedra de Sal, Las Marías, Chimalapa, El Güishcoyol, Siguanango, La Quebradota o Siguananguito, La Mica, La Jutera, Chiquihuat, Banderas, Tazulá, Las Flores, Mandinga, Las Cañas, Cárdenas, Las Hojas, El Ojushte, Domínguez, El Camalote o El Ovelario, Ceniza y Apancoyo; las quebradas La Aserradero, la Quebradota, Monte Rico, El Coyol, El Zanjón, El Ramaje, El Jutero, Tepetayo, Los Tres Ríos, El Jicaral, Los Capulines, El Bijegual, La Tejera, El Terrero, El Almolzadero o la Quebradota, de Monzón, Las Colas, El Cocal, El Jute, Tunco, Las Flores o Sincuyo, el Tigre, La Jutera, EL Muerto, Ojo de Agua, El Maguey, Las Iguanas, Corralón, El Vijagual, EL Mango, El Ojushte, Cangrejera, El Coyol, del Panteón, La Choquita, El Mora y El Pito o la Zompopera.





HISTORIA DE LA CIUDAD DE SONSONATE

Acción colonizadora




La acción colonizadora llevada a cabo en lo que hoy es El Salvador por los invasores españoles de ultramar en el siglo XVI, se concretó en la fundación de cuatro urbes de civilización europea: la villa de San Salvador Cuzcatlán (1525), la Ciudad de los Caballeros (1530, de efímera existencia), la villa de San Miguel de la Frontera (1530) y la villa del Espíritu Santo de Sonsonate, más tarde llamada de la Santísima Trinidad o simplemente La Trinidad (1552). Esta última colonia fue edificada en la rica y próspera provincia de los Izalcos, que comprendía el área geográfica que hoy corresponde a los departamentos de Ahuachapán y Sonsonate, con exclusión de los municipios de San Julián Cacaluta, Cuisnahuat y Santa Isabel Ixhuatán (antes Zapotán), pueblos de la provincia de San Salvador o Cuzcatlán.




Los límites de dicha provincia eran, por consiguiente, el río de Ahuachapán o de Paz, al Oeste; el río Achichihua-Chiquihuat, al Este; la Sierra de Apaneca, al Norte; y el Océano Pacífico, al Sur. Esa región costeña, de exuberante vegetación y densamente poblada desde los tiempos precolombinos, fue conquistada por el Adelantado don Pedro de Alvarado, cuando pasó a la conquista de Cuzcatlán, en junio de 1524; pero es completamente falso que este osado y sanguinario conquistador -a quien los indios mejicanos dieron el sobrenombre de Tunatiuh, "el Sol"- haya fundado la villa de la Santísima Trinidad de Sonsonate el 26 de mayo de 1524, datos apócrifos que, durante muchos años, adoptaron nuestros historiadores como verdades inconcusas.



Fundación de Sonsonate




En el año de 1552, ejerciendo las funciones de alcalde mayor de Acajutla y sus términos el conquistador don Gonzalo de Alvarado, surgió en la provincia de los Izalcos el primer establecimiento o colonia de españoles, con el título de villa y el nombre del Espíritu Santo. Esta urbe española fue fundada a iniciativa del mercader don Antonio Domínguez, quien interesó para ello a otros mercaderes que radicaban, provisionalmente, en los pueblos de indios y en bohíos improvisados a orillas del Río Grande de Sonsonate, y se llevó a cabo con la anuencia y autorización del funcionario real don Gonzalo de Alvarado. A falta de agrimensor real, el mismo Domínguez hizo el trazo de la incipiente urbe: fijó la manzana que debía ocupar la plaza pública o plaza mayor, la destinada a iglesia parroquial y convento, y la destinada para edificio de cabildo y demás dependencias burocráticas. En seguida, los cofundadores recibieron sus lotes y el iniciador de esta auténtica fundación, con un gasto de 5 ó 10,000 pesos de oro de minas, construyó cinco o seis casas.





Mediante el concurso de todos los colonos se construyó, asimismo, una iglesia o ermita -acaso de bahareque con techumbre de paja, y en ella ofició repetidas veces el santo sacrificio de la Misa, uno de los curas comarcanos. Los colonos de la villa del Espíritu Santo de Sonsonate, que reconocían como autoridad real inmediata al citado alcalde mayor don Gonzalo de Alvarado, sacaron "un testimonio" (Acta de Fundación) de todo lo actuado, y comisionaron al cofundador don Cristóbal de Zuleta, en concepto de Procurador del embrionario núcleo colonial, para que a lomo de caballo se trasladara a la Antigua Guatemala y se constituyera en la Real Audiencia, a la sazón presidida por el licenciado Alonso López de Cerrato -gran protector de los Indios-, solicitando a este organismo de gobierno superior la confirmación de ley correspondiente. No consta, documentalmente, la respuesta dada a los vecinos de la villa del Espíritu Santo de Sonsonate, pero dados los antecedentes y circunstancias de la época, fácil es comprender que la iniciativa particular y realización de don Antonio Domínguez-, contó con la absoluta aprobación de la Real Audiencia de Guatemala, máxime si se tiene presente que, con fecha 21 de diciembre de 1549, el oidor doctor Tomás López, en interesante informe a ese cuerpo gubernativo y judicial, había hecho ver que en la provincia de los Izalcos "hace falta una villa de españoles". El antiguo y célebre cosmografocronista don Juan López de Velasco, en su "Geografía y Descripción Universal de las Indias y demarcación de los Reyes de Castilla" (obra escrita de 1571 a 1574) no estuvo errado al afirmar categóricamente, que Sonsonate fue fundado en 1552.




Mutación y cambio de nombre




En el año de 1553 eran: alcalde ordinario de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala el encomendero de Asunción Izalco don Juan de Guzmán y alcalde mayor del puerto de Acajutla y sus términos, en sustitución de don Gonzalo de Alvarado, el caballero don Francisco del Valle Marroquín, alias "el Bruxo", sobrino muy querido del primer obispo de la diócesis de Guatemala monseñor licenciado don Francisco Marroquín. Ambos personajes, en uso de sus atribuciones y en un todo de acuerdo con la ley (Ordenanzas de Barcelona) y con la anuencia de la Real Audiencia de Guatemala, echaron sucesivamente de los pueblos indígenas de Nahulingo, Caluco, Tacuzcalco y los dos Izalcos (Asunción y Dolores) a los mercaderes españoles que tantos males causaban a los lugareños. 

 


Cuando tuvo efecto la expulsión de los citados mercaderes, la estación de las lluvias -que en nuestro país se inicia en las postrimerías de abril y termina a fines de octubre- se había entronizado, pues consta, documentalmente, que varios de los expulsados se quejaron más tarde ante la autoridad real, porque el señor del Valle Marroquín los echó a las calles, fuera de las casas, sin consideración a las fuertes lluvias que caían. Como cien o más familias de españoles mercaderes familias constituidas por unas 500 ó 600 personas expulsadas de los preindicados pueblos de indios, se vieron en la necesidad de sentar reales en el casco de la Villa del Espíritu Santo de Sonsonate y en sitios próximos a él, así como a orillas del Centzunat o Río Grande de Sonsonate, en espera de que la Real Audiencia de Guatemala les diera, en definitiva, un asiento legal y permanente.




Con el objeto de remediar muchos males en la provincia de los Izalcos y resolver, en firme, la petición de los colonos de la villa del Espíritu Santo de Sonsonate, la Real Audiencia de Guatemala envió a esa comarca al oidor decano licenciado don Pedro Ramírez de Quiñónez, y en su compañía al señor obispo licenciado don Francisco Marroquín. Consta, documentalmente, que en la primera quincena de agosto de 1553 se encontraban ya en estas latitudes los citados representantes del poder temporal y del poder espiritual, y es de presumir lógicamente que en el acto mismo en que iban a confirmar oficialmente todo lo actuado por Antonio Domínguez, Cristóbal de Zuleta y otros en 1552, surgieron inevitablemente intereses contrapuestos y que el juego de éstos obligó al oidor decano Ramírez de Quiñónez a buscar otro sitio para la colonia, cerca del primitivo establecimiento, y a hacer un nuevo trazo de la urbe. En efecto, es evidente que en la villa del Espíritu Santo de Sonsonate, fundada en 1552 por Antonio Domínguez, los solares próximos a la plaza mayor y a los solares destinados para la iglesia parroquial, cabildo y otros edificios públicos, se los habían repartido él y sus cofundadores, y que esto, en manera alguna, podía ser aceptado por muchos o todos de los poderosos mercaderes alojados. provisionalmente en la márgenes del Río Grande de Sonsonate.




En las urbes españolas la plaza pública servía de mercado y, como tal, era el centro comercial por excelencia. Al operarse, como consecuencia de esos fuertes intereses, la mutación de la villa del Espíritu Santo de Sonsonate, el señor obispo licenciado Marroquín, por su parte, hizo otro cambio: denominó a la nueva villa con el nombre de La Trinidad, o de la Santísima Trinidad, nombre con que debía ser conocida en la nomenclatura geográfica de la colonia y que desde antes de 1550 se daba ya a las tierras bañadas por el Río Grande de Sonsonate. El nuevo nombre de la urbe Española pareció desde un principio demasiado largo, villa de la Santísima Trinidad; de ahí que los vecinos no tardaron en ponerle el sobrenombre de Sonsonate, por ser éste el nombre corrupto de la corriente fluvial a orillas de la cual se estableció la colonia (Centzúnat o Centzunapán).




Por su parte, los cronistas del siglo XVI no se olvidaron de especificar que "la villa de la Santísima Trinidad, en lengua de indios (se llama) Sonsonate" (Juan López de Velasco). Los sucesos de 1553 en manera alguna pueden considerarse como la fundación de la moderna ciudad de Sonsonate, pues en este año lo que ocurrió fue un cambio de asiento y un cambio de nombre, una mutación y no una refundación siquiera. Un testigo presencial de estos sucesos, el presbítero Francisco Monterrosa, afirma categóricamente que el oidor licenciado Pedro Ramírez de Quiñónez "les dio sitio y se los dio con parecer del Reverendísimo Obispo de Guatemala (licenciado Francisco Marroquín), el cual les bendijo solar para la iglesia y nombróla villa de la Santísima Trinidad".




Establecida la colonia en "un llano barrancoso", como apunta López de Velasco, el oidor decano licenciado Ramírez de Quiñónez hizo el trazo de la nueva urbe, fijó los solares que debían ocupar la plaza pública, la iglesia y el convento, el cabildo y demás dependencias del gobierno, y luego procedió a repartir los solares entre las 500 ó 600 personas que habitaban en la villa del Espíritu Santo de Sonsonate, que se despobló por esa circunstancia, y en las márgenes del Río Grande de Sonsonate. En seguida, con los poderes que llevaba, el funcionario real constituyó el primer ayuntamiento gobierno local, y dictó las Ordenanzas o leyes que debían regir a los colonos de la Santísima Trinidad de Sonsonate. La segunda casa que se edificó en la nueva villa fue la de un célebre mercader español, más tarde alto funcionario al servicio de su Majestad Felipe II: el mercader Juan de Pineda. Antonio Domínguez aparece, en los fastos de Sonsonate, como el legítimo fundador de esta población.




Progreso de la Villa




La primitiva villa del Espíritu Santo, mudada a otro sitio y con una nueva denominación, Santísima Trinidad o simplemente La Trinidad, creció asombrosamente en población e importancia, y aunque no es dable reconstruir en detalles su prístina historia, es cuestión indudable que la Real Audiencia de Guatemala no tardó en nombrar un alcalde mayor en ella. El año de 1558 desempeñaba este elevado cargo, uno de los más apetecidos, el español Alonso de Paz. Años más tarde desapareció la alcaldía Mayor de Acajutla, y la villa de españoles vino a ser la cabecera indiscutible y sede del gobierno en la antigua provincia de los Izalcos.


El 1 de febrero de 1563 Su Majestad Felipe II nombró a Francisco de Megaña alcalde mayor de la villa de la Santísima Trinidad de Sonsonate, siendo la primera vez que el soberano castellano proveyó este cargo. El presbítero Domingo Juarros, en su "Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala ", hablando de Sonsonate dice que "los protocolos y registros de los Escribanos de esta villa, (se quemaron) en un incendio general que hubo por Enero de 1564"; y en un M.S. del Padre Pérez, intitulado "Crónica...", se dice que "el gran incendio de la Santísima Trinidad" ocurrió "en mayo de 1564". El cosmografocronista don Juan López de Velasco, por su parte, habla de dos incendios que destruyeron a Sonsonate. A causa de esos siniestros, la autoridad edilicia legisló en el sentido de no permitir en lo sucesivo, la construcción de casas que no fueran de adobe o bahareque y teja, pues las casas pajizas y de madera no ofrecían seguridad alguna.




Sonsonate hacia 1573


 

 

 



El ya tantas veces citado Juan López de Velasco (1571-1574) hace la siguiente descripción de la villa de Sonsonate: "Tiene su asiento en un llano barrancoso en que hay huertas buenas de hortalizas y melones escogidos; hay buenas casas de teja y adobes porque hay buenos materiales: eran al principio de paja, y por haberse quemado dos veces (enero y mayo de 1564) se dió orden como fuesen de teja los tejados. La tierra de su comarca es muy caliente; caen muchos rayos en ella, y hay grandes truenos, y es muy fértil de frutos de la tierra y de España, y señaladamente de cacao, más que otra tierra ninguna, de que se saca por el puerto de Acaxutla, que está a tres leguas de ella, cada año en cantidad de trescientos mil ducados; no consienten andar ganado dentro de esta provincia en veinte leguas que tendrá de contorno, por los cacaguatales, y así se proveen de carne de fuera de la provincia; hay caza en ella de conejos, como en lo general se refiere, y en el río moliendas y buen pescado".




La población sonsonateca está representada por unas 2,000 personas repartidas en 400 familias españolas, cuyos jefes eran "mercaderes y tratantes de cacao y otras cosas, y ninguno de ellos encomendero, porque los repartimientos de esta comarca son todos de la jurisdicción de Santiago (de Guatemala)". "En lo espiritual -apunta el cosmógrafo-cronista- es del obispado de Guatemala; es doctrina de clérigos y curato muy rico; hay en él un monasterio de frailes de Santo Domingo", y "va en crecimiento este pueblo (la villa de Sonsonate) cada día por la contratación de cacao".



Últimos progresos en el siglo XVI




En marzo de 1576, según el oidor don Diego García de Palacio, la producción de cacao de los Izalcos, controlada por los vecinos blancos de la villa de la Santísima Trinidad de Sonsonate, ascendía a unas 50,000 cargas que, a un precio común, valían medio millón de pesos de oro de minas.


Mientras los anteriores progresos y hechos se hacían evidentes en la joven villa, las disidencias entre las autoridades edilicias y las de Guatemala aumentaban cada vez más. Un enojoso incidente ocurrió por septiembre de 1577 entre los poderes contendientes: el alcalde mayor de Sonsonate no permitió a don Diego de Guzmán, alcalde ordinario de Guatemala, portar la vara, símbolo de su autoridad, en los pueblos de encomienda que tenía en la provincia de los Izalcos. El ayuntamiento guatemalteco protestó enérgicamente por aquella conducta, alegando derechos de prioridad y de posesión por real provisión obtenida poco antes; pero los sonsonatecos rechazaron la protesta y más encarnizada continuó desde entonces la lucha entre las dos autoridades.





En 1589 ocupaba el cargo de alcalde mayor de, la Santísima Trinidad el poeta español Juan de Mestanza Rivera, de quien hace especial mención don Miguel de Cervantes y Saavedra, tanto en su "Viaje al Parnaso" como en "La Galatea". En 1590 falleció en el convento de Santo Domingo fray Andrés de San Pablo. En 1591 era vicario del mismo convento fray Francisco de Zepeda. En 1594, según don Juan de Pineda, Sonsonate tenía una población de 1,500 almas repartidas en 300 familias, y dice que del río vecino pescaban "truchas, que es muy lindo pescado, muy delicado, y el agua es muy buena y delgada; es tierra caliente, pero muy sana". En 1597 era vicario del convento de Santo Domingo fray García de Loaysa.




Etimología del nombre Sonsonate




El cosmográfócronista don Juan López de Velasco interpreta así el toponímico Sonsonate: "Está (la villa de La Trinidad) en la comarca de los Izalcos, junto al río de Zonzonate de quien tomó nombre, que en lengua de indios quiere decir cuatro cientas aguas". La "Relación Breve y Verdadera" dice: "Llámase aquel pueblo en lengua mexicana Zenzonatl, que quiere decir cuatrocientas aguas, porque por allí hay muchos arroyos y fuentes y ríos, y corrupto el vocablo le llaman Zenzonate". Juan de Pineda dice: "La villa de la Trinidad, que por otro nombre se llama Zenzonatle, es porque está junto a ella un río que pasa por un lado, y el río se llama Zenzonatle, que quiere decir cuatrocientas aguas". El cronista fray Francisco Vásquez es el primero en mencionar que el nombre de la Santísima Trinidad "en lengua materna es Zenzontlatl, que quiere decir 400 ojos de agua ", y de él han tomado base, el presbítero Domingo Juarros y otros, para traducir el nombre de Sonsonate por "cuatrocientos ojos de agua".




El ilustre sabio salvadoreño doctor Santiago Ignacio Barberena se expresa así: "Sonsonate es vocablo de origen nahoa: se compone de tzontli, mejor dicho centzontli, "cuatrocientos", cardinal que servía también para indicar un número grande e indefinido, como el sexcenti de los latinos y el mirias de los griegos, y de atl, agua. De manera que centzontli atl, equivale a "mucha agua", aludiendo sin duda, a la riqueza de ese elemento en la comarca en que está ubicado Sonsonate". Mucho más aceptable, sin embargo, es la etimología del profesor Jorge Lardé, por ajustarse ésta a la mecánica de la toponimia náhuat. Para el profesor Lardé Sonsonate, corrupción de Centzunat, vocablo yaqui o pipil que corresponde al Centzontliatl de los aztecas o mexicanos, significa literalmente "Río Grande", pues proviene de centzunt, cuatrocientos, término usado para expresar las ideas de "muchos" y de "grande", y que en la escritura jeroglífica se representaba por una pluma, una cabellera o una espiga de maíz (mazorca) que servía para expresar un número grande e indefinido como dice Barberena; y at, agua, río. Río Grande viene a ser la traducción correcta de Sonsonate, y todavía la corriente fluvial del Sonsonate es llamada Río Grande. Para significar "muchas aguas", o "cuatrocientas aguas", los yaquis o pipiles decían "atzunt", de at, agua; y centzunt (o tzun en forma incluida), cuatrocientos, muchos. De igual o idéntica formología es el nombre de la ciudad de Sensuntepeque: Centzuntepec significa "Cerro grande", mientras Tepezontes (tepezunt) significa "muchos o cuatrocientos cerros".




Otros sucesos de la época colonial




Por los años de 1625 ó 1630 se establecieron en la villa de la Santísima Trinidad de Sonsonate los frailes del convento de La Merced. En la "Estadística de Sonsonate", año de 1853, de autor anónimo pero atribuída al licenciado don Antonio Ipiña, se consigna que los padres Juaninos vinieron de Méjico a mediados del siglo 17 y fundaron el hospital que hubo en esta Ciudad, con el nombre de San Juan de Dios que comenzó a arruinarse un poco antes del año 1721".




En 1732 era alcalde mayor de Sonsonate don Antonio Francisco de Carrandi y Menán, uno de los más activos y celosos funcionarios nombrados por la real corona en esta provincia. A él se debió la providencia de 5 de enero de ese año, en virtud de la cual ordenó que en todos los pueblos de indios donde existían huertas de cacao, arruinadas por las cenizas candentes arrojadas por el volcán de Izalco en el período eruptivo que culminó el12 de marzo de 1722, tales los de Asunción y Dolores Izalco, Guaymango, Jujutla, San Pedro Puxtla, Nahulingo, Guaymoco (hoy Armenia), Nahuizalco, Santo Domingo Huitzapan, Caluco y Sonsacate, asearan dichas plantaciones e hicieran nuevos plantíos, so pena de fuertes multas a los contraventores de estas disposiciones, pues el cacao, decía, era "el precioso, común y regional alimento" con que los lugareños pagaban "el real tributo a su magestad". Fue tan recordado por la posteridad este alcalde mayor, que en un informe sobre el estado de la alcaldía mayor de Sonsonate, de 28 de agosto de 1765, dice don Pedro de Sicilia y Montoya lo siguiente: "En el cacao, que era el principal renglón que la hacía rica, hoy es una cortedad el que se coje, por el descuido de no visitarse los cacahuatales, como lo hacía don Francisco Carrandí y Thenan, Alcalde Mayor digna de eterna memoria por todas circunstancias para tal empleo, pues desde que faltó han ido perdiéndose; no obstante en este fruto emplean anualmente como doscientos pesos, los que con todo seguro dejan de utilidad, sino otros tantos, a lo menos cien pesos".


Entre las calamidades públicas, la Estadística de 1853 recuerda la siguiente: "Un aguacero de 16 horas -dice- que el 8 de Octubre de 1762, puso en consternación a los habitantes de este lugar, porque el arroyo de Julupe creció al grado de entrarse a la Iglesia de Santo Domingo, y el Río Grande a pesar de correr en un lecho profundo subió hasta llevarse el puente de mampostería, que entonces había".




En 1770, época de la visita pastoral de monseñor Pedro Cortés y Larraz, Sonsonate era cabecera de la parroquia de su mismo nombre, la que comprendía a los pueblos anejos de San Miguel Sonsacate, San Francisco Tacuzcalco (ya extinguido), San Antonio del Monte y Santa Isabel Mejicanos (hoy barrio sonsonateco). La parroquia estaba a cargo del presbítero Vicente de Sicilia Montoya y del coadjutor presbítero Miguel de Quixada. Además había un eclesiástico secular llamado Pablo de Valverde, y cuatro conventos de regulares en la cabecera: el de Santo Domingo, con un vicario; el de San Francisco, con un guardián y un compañero; el de Nuestra Señora de la Merced, con tres frailes; y el de San Juan de Dios, con un religioso.




En la villa de la Santísima Trinidad de Sonsonate habitaban 2,836 personas distribuidas en 644 familias. "La villa de Sonsonate -dice el señor arzobispo- está sitiada en llanura, aunque rodeada por todas partes de cerros y montañas muy vestidas, a reserva de la (banda) del Sur, que todo es llanura hasta la Mar que dista cuatro, cinco y seis leguas por partes; las calles están. formadas y las casas cubiertas de teja, es cabecera de esta Provincia y hace su residencia en ella el alcalde mayor". Había en Sonsonate una escuela de niños, apunta el señor arzobispo, pero las costumbres eran bastante desordenadas: "Se aumenta la fama -dice- de dominar la impureza con tanta desemboltura, que en los ríos se bañan promiscuamente hombres y mujeres, y que éstas brindanse a los pasajeros para que entren a bañarse; pero esto por tan frecuente y regular ni se dirá escándalo ni tampoco vicio dominante de desonestidad".




En 1781 fue atacada esta población por una epidemia de viruela. Sintetizando la importancia que tuvo esta población durante la época colonial, la "Estadística de 1853" dice: "El Jefe Superior para lo civil y militar era el alcalde mayor; había un ayuntamiento, tesorería y sólo el tesorero de ella tenía facultad de quintar la plata de todo lo que es ahora Estado del Salvador. Siempre fue plaza de armas Sonsonate, teniendo al principio un batallón y después un escuadrón de milicias. Los principales empleados eran el alcalde mayor, el tesorero, el comandante de armas que lo era también de Acajutla, y los individuos que componían el noble ayuntamiento, en cuyo número contaba el alférez real; en lo eclesiástico el cura rector con dos coadjutores, un prior en Santo Domingo, un comendador en La Merced con otros dos religiosos, un guardián en San Francisco acompañado de dos o tres padres; y dos juaninos en el Hospital para el cuidado de los enfermos". En 1817 sufrió Sonsonate nuevamente las consecuencias de una violenta epidemia de viruela.




Título de Ciudad




"Sonsonate, como todas las provincias de Guatemala, dice la citada Estadística de 1853-, se hizo independiente de España el día 15 de septiembre de 1821; Y continuó agregado a aquella Capital (Estado de Guatemala), hasta el año de 1823 en que se pronunció por El Salvador a quien ha permanecido unido formando uno de sus departamentos; pero con el título de Ciudad que le dio la Asamblea Nacional Constituyente (de las Provincias Unidas del Centro de América) el año de 1824".




En efecto, el 15 de septiembre de 1821 se independizó Sonsonate del gobierno español, y la provincia de este mismo nombre, en el nuevo orden de cosas, quedó incorporada al incipiente Estado de Guatemala. Las luchas en pro de la libertad y de la independencia sostenidas por los salvadoreños, el triunfo de sus principios republicanos y democráticos sobre los principios aristócratas e imperialistas de los guatemaltecos, la proximidad de Sonsonate a San Salvador y otras causas determinaron a la municipalidad de esta villa, con fecha 12 de noviembre de 1823, a invitar a los demás pueblos de la antigua alcaldía mayor a pronunciarse por la segregación del Estado de Guatemala e incorporación en el de El Salvador. Esta invitación fue ratificada el 22 de diciembre del mismo año y desde entonces data la anexión de Sonsonate a El Salvador. Esto determinó no a la Asamblea Nacional Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América, sino al Congreso Constituyente del Estado de El Salvador a emitir el decreto de 1° de abril de 1824, por el que se otorgó a la villa de la Santísima Trinidad de Sonsonate título de ciudad.




Cabecera departamental




La Constitución Política de 12 de junio de 1824 creó el departamento de Sonsonate, con cabecera en la ciudad de este nombre y jurisdicción en todo el territorio de la Zona Occidental de El Salvador, excepto el distrito de Metapán. Al mismo tiempo fue declarada la ciudad de Sonsonate cabecera del partido o distrito del mismo nombre, que comprendía a todos los pueblos de la antigua alcaldía mayor. Ese distrito fue reducido por Ley de 6 de abril de 1827, pues por ella se creó, a expensas del distrito de Sonsonate, el de Izalco, formado por esta villa y los pueblos de Guaymoco (hoy Armenia).y Caluco; en cambio se dilató el área departamental con la inclusión, en dicho distrito de Izalco, de los pueblos de Cuisnahuat y San Julián Cacaluta, que habían pertenecido al distrito de Opico y departamento de San Salvador.




Capital federal




El 8 de julio de 1833 se disolvió el Congreso Federal de la República de Centro América, que había sesionado en la ciudad de Guatemala, y en vista de que las autoridades nacionales habían sido calificadas de huéspedes por el Jefe de Estado de Guatemala doctor Mariano Gálvez, antes de terminar sus sesiones autorizó al Ejecutivo Federal para que señalara uno de los pueblos del Estado de El Salvador para la reunión de la próxima legislatura y sede del gobierno. En virtud de esa autorización, el Senador Presidente general José Gregorio Salazar designó a la ciudad de Sonsonate, por Decreto Ejecutivo de 14 de octubre de 1833, para la futura residencia de las autoridades federales. El mismo general Salazar dio cumplimiento a su propio Decreto el 6 de febrero de 1834, trasladándose a Sonsonate en compañía del ministro de relaciones exteriores don Marcial Zabadúa y otros altos empleados civiles y militares. Estas autoridades federales tuvieron su asiento en el antiguo convento de Santo Domingo y permanecieron en Sonsonate hasta el mes de junio de 1834, en que se trasladaron a San Salvador.




Otros sucesos




En 1830 Sonsonate volvió a padecer a causa de una nueva epidemia de viruela. En la "Estadística de 1853" se dice: "Hay un Hospital nombrado de S(a)n. Juan de Dios, cuya creación se debe al celo del Sr. Don José Campo, quien siendo Jefe Político el año de 1830 solicitó del Supremo Gobierno el convento de San Francisco para hospital, que después mejoraron y sostuvieron los Sres. Dr. Dn. José Antonio Soliz y Dn. Guillermo Barchad, y que ahora está bajo el cuidado de la Junta de Caridad".




Por Ley de 22 de mayo de 1835, dejó de ser la ciudad de Sonsonate cabecera del departamento de su mismo nombre, cabecera que pasó a la ciudad de Santa Ana. Esta población fue una de las más afectadas en 1837 por el cólera morbus. "El año de 1841 -dice la "Estadística de 1853"- por decreto del Supremo Gobierno se estableció en esta Ciudad un Colegio de estudios en que se enseñaba latinidad y Filosofía, y se daban grados de bachiller en artes; su primer Rector fue el Presbítero Dn. Jerónimo Zelaya, quien lo hizo prosperar, y lo protegió hasta su muerte. En menos de seis años produjo este útil establecimiento doce Bachilleres en Filosofía, de los cuales resultaron, dos sacerdotes, tres abogados, un médico y un boticario que hicieron sus carreras en Guatemala y San Salvador; por esto es sencible que se haya cerrado esta casa de estudios, y también porque muchos jóvenes pobres que desean dedicarse a alguna carrera científica, tienen que desistir al considerar los gastos que se les presentarían menores, si de aquí salieran como antes, sólo a cursar las clases mayores. y hablando de los edificios sonsonatecos, refiere la "Estadística de 1853" que: "El convento de Santo Domingo, que fue Colegio en los años de 41 a 46, es un edificio grande, cómodo y muy fresco".




La referida "Estadística", de fecha 31 de octubre de 1853, asigna a la ciudad de Sonsonate una población de 4,472 habitantes repartidos en los barrios del Centro, El Pilar, San Francisco, Veracruz, El Angel y Mejicanos."A pesar de ser Sonsonate tan antiguo --dice-, el trazo del centro es regular, sus calles rectas de 100 varas de largo y de 10 de ancho, todas ellas empedradas, contándose 87 entre éstas y las de los barrios. Las casas son todas de un solo piso, de paredes de adobes, blanqueadas por dentro y fuera con cal y cubiertas de teja, habiendo por todas 879. Hay nueve iglesias de las cuales tres están arruinadas. La casa municipal, que está en la banda occidental de la plaza principal, no se ha concluido: pero tiene un hermoso portal de arcos de mampostería". "La casa de escuela de primeras letras que se está fabricando es grande, bien ventilada, y presenta muchas comodidades para el maestro y los discípulos".




Cabecera departamental




El departamento de Sonsonate, con cabecera en la ciudad de Santa Ana desde el 22 de mayo de 1835, fue objeto de una división por Decreto Legislativo de 8 de febrero de 1855, emitido durante la administración del coronel don José María San Martín. En virtud de ese Decreto, el departamento mencionado quedó dividido en dos: el de Santa Ana, con cabecera en la ciudad de este nombre, y el de Sonsonate, con cabecera en la ciudad de igual denominación. De esta suerte, Sonsonate volvió a ser cabecera departamental.




Sucesos posteriores




En un informe estadístico de la ciudad de Sonsonate, de 15 de noviembre de 1859, aparece con 3,126 habitantes. "Hay en Sonsonate dice ese documento- una Parroquia que se está construyendo, toda de ladrillo y mezcla como de sesenta varas de largo y bastante elevada. El trabajo aunque camina poco por la falta de recurso, no se ha paralizado hasta ahora. La iglesia de Santo Domingo recientemente renovada, está hoy sirviendo de Parroquia, y su convento que es espacioso y muy bien ventilado, está ocupado por el Sr. Cura". "La Junta de Caridad construye el Coliseo y unas tiendas a beneficio del Hospital. La Municipalidad trabaja la casa de Escuela de niños y tiene concluida la mitad. El Panteón se está trasladando al cerro de San Francisco que es el punto mejor. La área que se ha señalado es suficiente para contener más de tres mil cadáveres".




Por Acuerdo Ejecutivo de 18 de junio de 1886, expedido por el Presidente general Francisco Menéndez, se ordenó la construcción de un parque en la ciudad de Sonsonate. En 1890 tenía esta población 8,600 habitantes. "La ciudad está dividida en cinco barrios --dice don Guillermo Dawson-, llamados El Angel, Mejicanos, El Pilar, San Francisco y VeráCruz. Sus calles son anchas, rectas y empedradas. Tiene un hermoso y extenso Palacio Consistorial, muy buena iglesia parroquial y otras dos de menor importancia, un hospital, una estación de ferrocarril, Aduana y muchas casas de particulares, amplias, decentes y elegantes". Por Decreto Legislativo de 21 de marzo de 1901, se anexaron como barrios de la ciudad de Sonsonate los pueblos de Sonsacate, Nahulingo y San Antonio del Monte; pero se le segregaron por Decreto Legislativo de 21 de abril de 1904. Uno de sus hombres ilustres fue el ex-presidente don Rafael Campo, llamado el "cincinato salvadoreño", combatió al filibustero William Walker [1856-1858]. Un acontecimiento importante es la historia del ferrocarril, ya que un 15 de Julio del año 1882, se inaugura el ferrocarril que cubriría la ruta entre el puerto de Acajutla y Sonsonate, este acontecimiento de gran relevancia en la vida Sonsonateca como a nivel nacional e internacional, porque ponía a las ordenes un medio de transporte para todas las cargas y embarcaciones que venia al puerto de Acajutla.




En la actualidad Sonsonate se caracteriza por su alto desarrollo en turismo y comercio, se dice que por poseer alta cantidad de cocoteros ha recibido el calificatico de "la ciudad de los cocos"; son muy visitadas sus playas y la ciudad, habiendo aumento de turistas en la Semana Santa, por sus tradiciones y la solemnidad de sus celebraciones. Sus casas son de estilo mixto en su mayor parre; su centro histórico posee casas estilo colonial, parques con abundante flora y majestuosas iglesias, siendo la principal su Catedral; celebran sus fiestas patronales del 25 de enero al 2 de febrero en honor a la Virgen de Candelaria, siendo famoso en estas fechas el evento denominado la Cabalgata Artística.




Para llegar a Sonsonate debe viajar desde San Salvador por la Carretera de Oro, tomar la carretera CA-12 estando esta ciudad. La carretera CA-8 comunica por su parte a la ciudad de Sonsonate así: hacia el NE, con la ciudad de Ahuachapán y al E con la ciudad de San Salvador; las carreteras son de asfalto y se encuentran en buenas condiciones. Los buses de la ruta 205 conducen hacia el municipio de Sonsonate y puede tomarlos en la Terminal de Occidente. Visite Sonsonate, su turismo, sus casas antiguas, sus fiestas y comparta sus tradiciones.




Fuentes:

  1. Wikipedia
  2. FSDL
  3. Documento: Plan de Emergencia Sanitario Local, Unidad de Salud de Sonsonate. OPS, 2007.

Categorías: Turismo, Historia, Viajes

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