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Sensuntepeque, el "Cerro Grande" de Cabanas

Publicado el 7 Ee noviembre Ee 2010 a las 0:45

Sensuntepeque es una ciudad de El Salvador, cabecera del departamento de Cabañas, ubicada en la zona paracentral del país. Está situada a 83 km al noreste de la capital, San Salvador, y a una altitud de 820 msnm. Tiene una población de 35 mil habitantes, y una extensión territorial de 306,33 km². Está subdividido geográficamente en en 22 cantones y 236 caseríos en la zona rural. La zona urbana se divide en cuatro populosos barrios y 28 colonias.

 


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Es una población cuyos orígenes se remontan a lejanos años de la época precolombina y, según confirma la toponímia regional, fue fundada por tribus lencas. Hacia fines del siglo XV, empero, guerreros yaquis o pipiles incursionaron por esta población y le cambiaron su nombre primitivo por el que aún ostenta, que es de genuina procedencia y estructura náhuat.


Sensuntepeque, vocablo corrupto de Centzuntepec, proviene de centzunt, cuatrocientos, término que se usa también como sinónimo de "muchos" y "grande" y que en la escritura jeroglífica era representado por una cabellera, una pluma o una espiga de maíz; y tepec, cerro, montaña, localidad. En consecuencia, Sensuntepeque significa "Cerro Grande", etimología que está de acuerdo con la antigua tradición que reputa "que primitivamente estuvo situado en la cima del Cerro Grande, que está al N. NE. de la población actual". (Santiago I.Barberena).


Algunos etimólogos traducen tal nombre por "cuatrocientos cerros" o "muchos cerros"; pero tal etimología es incorrecta, pues la lectura de los nombres geográficos indígenas debe comenzarse por la raíz desinencial, o sea, de derecha a izquierda. Si los yaquis o pipiles conquistadores, que se mezclaron con los lencas conquistados, hubieran querido llamar a tal lugar "muchos cerros" o "cuatrocientos cerros", habrían dicho Tepezunti o Tepecentzunti (y corrupto el vocablo por la fonética castellana, Tepezontes); pero nunca Sensuntepeque.

  



En 1550 Sensuntepeque tenía una población de unos 1,100 habitantes, y a fines del siglo XVI fue entregado, como pueblo de doctrina o evangelización, a los frailes dominicos del convento de San Salvador, pues como tal figura en la nómina hecha por el cronista fray Antonio de Remesal en 1609. Dichos monjes pusieron la iglesia de este pueblo bajo la advocación de Santa Bárbara, patrona nominal de Sensuntepeque. En 1740, según el alcalde mayor de San Salvador don Manuel de Gálvez Corral, su población era de 31 familias indígenas, o sea alrededor de 155 habitantes. Conforme a los "autos de visita" de monseñor Pedro Cortés y Larraz, arzobispo de Guatemala, en 1770 Sensuntepeque era un pueblo anejo del curato de Titihuapa, con 229 habitantes repartidos en 63 familias; pero el cura párroco presbítero Pablo José Sánchez de Guzmán, residía indistintamente en la Puebla de Titihuapa y en Sensuntepeque. Escuetamente, monseñor Pedro Cortés y Larraz informa que en la parroquia de Titihuapa "No hay más escuela que la de un indio de Sensuntepeque, el cual enseña doctrina cristiana", lo que revela el estado de ignorancia a que la Colonia sometió a los pueblos del actual territorio salvadoreño. Al crearse la Intendencia de San Salvador en 1786 y dividirse su territorio en partidos o distritos, Titihuapa fue designada cabecera del  partido de Sensuntepeque, como cabecera que era de curato; pero el primer teniente subdelegado don José María Muñoz, nombrado con fecha 29 de noviembre de 1799, dispuso fijar su sede gubernamental no en la Puebla de Titihuapa, sino en el pueblo de Sensuntepeque. Siguiendo su ejemplo, el cura párroco presbítero José Miguel Vasconcelos fijó en Sensuntepeque la cabecera de la antigua parroquia de Titihuapa.


En 1807, según el corregidor intendente don Antonio Gutiérrez y Ulloa, en Sensuntepeque habitaban 50 españoles, 360 ladinos o mulatos y 390 indios, lo que arroja una población total de 800 habitantes. Agrega el señor intendente, que en la jurisdicción del partido de Sensuntepeque "se hallan otros dos pueblos, 14 aldeas y 25 haciendas", siendo la población total del mismo de 270 españoles, 4,388 mulatos o ladinos y 533 indígenas. "Sus habitantes -apunta finalmente-, que son los únicos industriosos del partido, se dedican a la labranza de añiles, cultivo de maíces, semillas y raíces y oficios mecánicos". En esta época, Sensuntepeque era ya "cabecera del curato que lleva el antiguo (nombre) de Titihuapa" y en todo el partido reinaba "un temperamento tan vario y desigual como su suelo, aunque predominante el cálido y seco en extremo, a excepción del pueblo de Sensuntepeque, cabecera actual en donde se goza de atmósfera más suave y fresca, en la mayor parte del año".   




En los fastos de esta población se reseña un hecho que merece especial mención: El 20 de diciembre de 1811, los hijos de Sensuntepeque secundaron briosamente el primer Grito de Independencia de los próceres sansalvadoreños. Los comisarios Juan Morales, Antonio Reyes e Isidro Cibrián y las señoras María Feliciana de los Angeles y Manuela Miranda, se levantaron en armas con gente que reunieron en la "Piedra Bruja", procedentes de las aldeas o caseríos de San Lorenzo, El Volcán, San Matías, La Bermuda y Santa María. Héroes y Heroínas asaltaron la población, se tomaron el cuartel o plaza de armas después de duro combate y depusieron a las autoridades españolas, que presidía el teniente subdelegado don José María Muñoz. A consecuencia de que los amotinados no recibieron los auxilios requeridos por los demás conjurados de Sensuntepeque y de Guacotecti, se vieron forzados a dispersarse. 


Los rebeldes fueron perseguidos, capturados y procesados: los comisarios Morales, Reyes y Cibrián deportados a las ergástulas del Castillo de Omoa, en donde guardaron prisión hasta 1818, y las señoras de los Angeles y Miranda sufrieron la condena de 25 azotes en la picota pública y prisión en casa del cura vicario de San Vicente, presbítero doctor Manuel Antonio de Molina, a quien sirvieron durante el término de la condena.

  



Conforme a disposición de la Asamblea Nacional Constituyente, contenida en la Carta Magna de 12 de junio de 1824, el partido de Sensuntepeque quedó incorporado en el departamento de San Vicente. Su capital, el pueblo de igual nombre, se elevó a la categoría de villa en plena época federal y, aun cuando no ha llegado hasta nosotros el Decreto Legislativo correspondiente, en el Libro de Bautismo llevado en la Iglesia Parroquial de Sensuntepeque, el año de 1831, las partidas registradas dicen: "'En el pueblo de Sensuntepeque, yo el Cura...etc".; pero desde el día 31 de Julio de 1831, en adelante; se lee: "En la villa de Sensuntepeque, yo el Cura...,etc". y, en el margen, aparece la siguiente nota: "Seguiremos llamando villa a Sensuntepeque, puesto que así lo ha acordado la Superioridad". Por dichas referencias, y tomando en consideración que no es posible que el Decreto Legislativo correspondiente haya llegado a Sensuntepeque el mismo día 31 de julio, se colige que la fecha de titulación debe oscilar entre el 28 y el 30 de dichos mes y año. Ni el presbítero Isidro Menéndez, ni don Guillermo Dawson, ni el doctor Santiago Ignacio Barberena, ni ninguno de los autores anteriores, hacen la menor alusión a la fecha en que Sensuntepeque fue honrado con el rango de villa, suceso que ocurrió durante la administración del Jefe Supremo don José María Cornejo.

    



A fines del mes de febrero de 1839, en plena descomposición de la República Federal de Centro América, fuerzas de Honduras, a las órdenes de los generales Francisco Ferrera y Manuel Quijano, y de Nicaragua, a las ordenes del general Bernardo Méndez, apellidado "el Pavo" por presumido, invadieron el territorio salvadoreño por el  gobierno federal, a cargo del procer don Diego Vijil, y el gobierno del Estado de El Salvador, presidido por el Vicejefe don Timoteo Menéndez, nombraron de común acuerdo al general Francisco Morazán para que repeliera aquella injusta invasión. Con 600 hombres salió de San Salvador el general Morazán y se situó en la hacienda San Francisco, cerca del río Lempa, en jurisdicción de Sensuntepeque, y el 27 de marzo siguiente, en el paraje denominado "El Jícaro", de la misma hacienda, el invasor general Quijano infligió una peligrosa derrota al coronel Narciso Benítez, segundo Jefe del ejército morazanista. El 29 de marzo, mientras el gobierno del Estado se trasladaba de Cojutepeque a Opico, como consecuencia de aquella derrota, el general Morazán ocupaba la villa de Sensuntepeque, fusilaba a varios desertores y se hospedaba en casa de la familia Baudriz. La calle empedrada de Sensuntepeque, en forma de hamaca, por donde pasó el Héroe, ha sido bautizada con el nombre de "Avenida Morazán". El general Quijano no se halló en valor de atacar al general Morazán, sino que avanzó hacia San Salvador; pero a la altura de las "lomas de Jiboa", el coronel Benítez vengó la derrota de El Jícaro. El 5 de diciembre de 1844 se produjo en Sensuntepeque un movimiento revolucionario contra la administración del Vice-Presidente general don Joaquín Eufracio Guzmán; pero fue fácilmente sofocada por el gobierno. Los vecinos de la villa de Sensuntepeque no fueron muy simpatizadores del gobierno liberal del capitán general Gerardo Barrios, pues en el año de 1863 desconocieron su autoridad en tres ocasiones: primero el 17 de febrero, pronunciamiento que fue sofocado inmediatamente, encarcelándose y confiscándose los bienes a los insurrectos; segundo el 27 de febrero, fecha en que su vecindario proclamó como Presidente Provisorio al licenciado Francisco Dueñas, pero sin éxito alguno; y tercero el 18 de julio, en que hicieron análoga proclamacion.




Durante la administración conservadora del licenciado don Francisco Dueñas e indudablemente como una concesión graciosa del señor Presidente por los importantes servicios prestados a su causa por el vecindario de Sensuntepeque, se emitió la Ley de 27 de enero de 1865, en virtud de la cual se tituló ciudad la villa mencionada. Desde el pueblo de Erandique y apoyados por el gobierno de Honduras invadieron el territorio salvadoreño, el 17 de marzo de 1871, a las ordenes del general Juan López, emigrados salvadoreños que no contemporizaban con la administración cachureca del licenciado Dueñas. Los revolucionarios proclamaron en Sensuntepeque Presidente Provisorio al mariscal de campo don Santiago González, quien tomó el mando del ejército liberal, secundado por una pléyade de ilustres soldados y por el mismo pueblo cansado de las violaciones a la Carta Magna y del despotismo del mandatario señor Dueñas. Rotas las relaciones entre los gobiernos hondureño y salvadoreño, el mariscal González depositó el mando en el Vicepresidente licenciado don Manuel Méndez, el 10 de mayo de 1872, con el objeto de ponerse al frente del Ejército del Centro, destinado a atacar la plaza de Gracias a Dios, en donde se encontraba fortificado el Presidente de Honduras, general José María Medina. El mariscal González, en su tránsito hacia Gracias, pasó por la hacienda Copinolapa y almorzó en casa del señor Eugenio Velasco. De regreso, victorioso, pasó por el paraje denominado "Paso de Don Juan", en el río Guamulepa.   


La Asamblea Nacional Constituyente de la República de El Salvador, con fecha 10 de febrero de 1873, queriendo honrar la memoria del Bayardo o Cid Campeador de Centroamérica, general José Trinidad Cabañas, decretó la erección del departamento de Cabañas, integrado por los distritos de Sensuntepeque e Ilobasco, fijando al mismo tiempo la cabecera departamental en la ciudad de Sensuntepeque. El distrito de Sensuntepeque quedó integrado por los municipios de Sensuntepeque, como cabecera, San Isidro, Guacotecti, Dolores y Victoria; y el distrito de Ilobasco por los municipios de Ilobasco, como cabecera, Jutiapa y Tejutepeque, más el de Cinquera, que por dicha Ley se segregó del distrito de Suchitoto. 




En 1890 Sensuntepeque tenía una población de 9,450 habitantes y era una ciudad muy pintoresca, dividida en cuatro barrios, llamados El Calvario, San Antonio, Santa Bárbara y Remedios. "Tiene -dice don Guillermo Dawson- un amplio y elegante cabildo, dos iglesias, buenos edificios para escuelas, la cárcel más segura de la República, un bonito parque, deliciosos baños y magnífico clima". El 1 de enero de 1890, la plaza de Sensuntepeque fue atacada y tomada a viva fuerza por el general José María Rivas, quien en Cojutepeque se había rebelado contra el gobierno constitucional del general Francisco Menéndez. El éxito inicial alcanzado por el militar revolucionario contra el doctor Eugenio Amaya, que defendió a Sensuntepeque en su doble concepto de Comandante y Gobernador Departamental, se trocó en una completa derrota el día siguiente, pues fue atacado y vencido por tropas gobiernistas al mando del general Parrilla. El general Rivas huyó a Honduras perseguido por la caballería del general Horacio Villavicencio y dejó un cañón abandonado en la esquina formada por las actuales Calle Minerva y Avenida de El Porvenir. En el mismo año de 1890, a raíz de la felonía del general Carlos Ezeta y derrocamiento y muerte prematura del general Francisco Menéndez, el general Indalecio Miranda tomó la plaza de Sensuntepeque y proclamó Presidente Provisional de la República al Primer Designado, doctor Rafael Ayala, proclamación que secundaron el Gobernador Departamental don Obdulio Espínola y demás vecinos. Una columna de soldados ezetistas a las órdenes del general ecuatoriano Leonidas PlazaGutiérrez, más tarde Presidente del Ecuador, desalojó de Sensuntepeque al general Miranda y correligionarios, quienes encontraron asilo en territorio hondureño. A causa de estos hechos, Sensuntepeque estuvo expuesto al saqueo y soportó durante cuatro años los onerosos impuestos decretados por la administración Ezeta.


En noviembre de 1898 se rompió de hecho el pacto de unión que constituía la República Mayor o Estados Unidos de Centro América, a raíz del movimiento revolucionario acaudillado en San Salvador por el general Tomás Regalado, que echó en tierra la administración del general Rafael Antonio Gutiérrez. El 18 de dicho mes y año, en un intento por sostener la legalidad y el pacto federativo, los patriotas doctor Prudencio Alfaro y doctor y general Luis Alonso Barahona, ocuparon la plaza de Sensuntepeque. El día siguiente, como a las ocho de la mañana, las fuerzas regaladistas comandadas por el general Ladislao Salazar y coronel Ángel Castillo, atacaron a las fuerzas unionistas en la hacienda de San Francisco. Los unionistas se apoderaron del Cerro Moidán y el teniente coronel José E. Recinos, de orden superior, subió a la cúspide de esta eminencia e izó, en un árbol de laurel, la enseña de la República Mayor. El capitán regaladista Fabián M. Trigueros consiguió, no sin peligros, arriar la gloriosa bandera, y como a las cinco de la tarde de ese día, el ejército unionista, falto de provisiones de guerra, evacuó la ciudad de Sensuntepeque y marchó rumbo a Honduras. En febrero de 1907, como a las dos de la mañana, penetró en Sensuntepeque el coronel hondureño don Gregorio Durón, con una pequeña escolta, trayendo prisioneros al doctor y general Luis Alonso Barahona, enemigo acérrimo del gobierno salvadoreño que presidía el general Fernando Figueroa, quien había sido derrotado en el paraje " denominado "Las Aradillas", de la jurisdicción de Villa Victoria. Como suceso luctuoso se recuerda el 8 de diciembre de 1918, fecha en que las fuerzas armadas del Regimiento de Sensuntepeque, por cuestiones eleccionarias, hicieron fuego contra el pueblo, de cuyo hecho resultaron varias personas muertas y heridas.   




Entre sus hombres famosos figuran el licenciado don Manuel Méndez, distinguido hombre público que gobernó como Vicepresidente de mayo a julio de 1872; doctor y general Luciano Hernández, poeta y orador de fama centroamericana; don Daniel Hernández, uno de los más grandes maestros salvadoreños a quien el pueblo de Santa Tecla ha erigido un monumento consagratorio en el parque que lleva su nombre.


Dentro de nuestra visita pudimos subir al Parque Cabañas, un montículo en lo más alto de la ciudad desde donde se divisa todo el esplendor de esta ciudad, sus calles, su infraestructura, su belleza; este parque según los pobladores, ha sido recuperado por las autoridades locales en coordinación con los cuerpos de seguridad; pues antes era un sitio de alto riesgo delincuencial; esto lo pudimos comprobar pues en él se encontraban elementos de la Policía Nacional Civil y del ejército nacional; la brisa en este lugar es agradable y las vistas son imponentes, cuenta con instalaciones diversas, un kiosco, mesas y bancas y puede disfrutar de los paisajes de este ciudad.

 






El municipio de Sensuntepeque está limitado al Norte por Cancasque, San Antonio de la Cruz y Nombre de Jesús (todos del Dpto. de Chalatenango), Victoria y la República de Honduras; al Este por la República de Honduras y Dolores; al Sur por Dolores, Santa Clara (Dpto. de San Vicente), Guacotecti, San Isidro e Ilobasco; al Oeste por Guacotecti, San Isidro, Ilobasco, Jutiapa y Nombre de Jesús (Dpto. de Chalatenango). Su gente se dedica a la agricultura, ganadería, comercio, negocios propios en la localidad y una parte de la población vive de las remesas familiares.


Sensuntepeque es una ciudad con calles adoquinadas o pavimentadas, muchas pendientes, algunas muy inclinadas, posee mucho comercio y conserva muchas tradiciones; esta ciudad celebra sus fiestas patronales del 25 de noviembre al 5 de diciembre en honor de la Virgen Mártir Santa Bárbara, en honor de la cual lleva su nombre la Iglesia Parroquial; además se realiza una fiesta el 15 de agosto en honor a la Virgen del Transito.






Una oportunidad para conocer más de El Salvador visitando Sensuntepeque y disfrutando su clima; visite esta bella ciudad accediendo por la Carretera Panamericana, desviándose en San Rafael Cedros por la carretera que conduce a Ilobasco, vea otras fotos en nuestra pagina en Facebook.



Fuentes:

  1. Jorge Larde y Larin, El Salvador: Historia de sus Pueblos, Villas y Ciudades, p. 531 - 538
  2. Wikipedia
  3. Seguridad.gob

 

Categorías: Turismo, Viajes, Historia

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1 Comment

Responder Patito
13:23 Eel 8 Ee agosto Ee 2016 
Que lindo mi pais