FOTOS Y REPORTAJES DE CIUDADES DE EL SALVADOR

Inicio

Juayua, Sonsonate, en la Ruta de las Flores

Publicado el 7 Ee enero Ee 2011 a las 16:45



Juayúa es un municipio ubicado en el departamento de Sonsonate, El Salvador, a 85 kilómetros de la capital, cuenta con una población de 24,465 habitantes según el Censo de Población y Vivienda del 2007 ocupando el puesto número 57 en población; está limitado al Norte por Atiquizaya, (Depto. de Achuchapán) y Chalchuapa (Depto. de Santa Ana), al Este por Chalchuapa (Depto. de Santa Ana) y Nahuizalco, al Oeste por Apaneca (Depto. de Ahuachapán) y Salcoatitán. Se divide en 10 cantones y 31 caseríos.


Sus cultivos principales son: granos básicos, café, hortalizas y frutas. Hay crianza de ganado, porcino y aves de corral. Cuenta con tres beneficios de café.


Orígenes y etimología

Emigrantes yaquis o pipiles de la tribu belicosa de los izalcos fundaron en los tiempos precolombinos la población de Juayúa, escogiendo para ello un bellísimo altiplano empotrado en la majestuosa Sierra de Apaneca. Los conos volcánicos eran una mutua defensa natural tanto para los pipiles de Juayúa como para los pok'omames de Atiquizaya y Chalchuapa. Sin embargo, más de una batalla debió escenificarse en los desfiladeros y gargantas del esmeraldino sistema montañoso de Apaneca.




"La voz Juayúa dice el doctor Santiago Ignacio Barberena ha sido interpretada de diversos modos: para unos significa "lugar en que se producen la calabaza y el frijol"; para otros equivale a "aguas hondas"; por mi parte, dice Jorge Lardé, me abstengo de interpretar dicho vocablo, porque no le encuentro etimología satisfactoria". La primera de tales etimologías, que no es tal sino un decir de la ignorancia, es completamente inaceptable, pues en la composición de dicho toponímico no figuran las voces tecúmat, tecomate, calabaza; et, frijol, y co o tan como sufijos locativos. La segunda es más aceptable, aunque igualmente errónea, pues considera que el nombre original de esta población fue Yuayúa y que está formado de yu (apócope de yúlo), corazón; y a, at, agua: "aguas del corazón", "aguas hondas". Por la duplicación del bisílabo yúa tendríamos el equivalente español de "aguas muy profundas", "aguas que nacen de muy dentro (del corazón) de la tierra". "Según la enseñanza tradicional-dice don Jorge Lardé-, "Juayúa" significa "aguas profundas", y en ese caso podría considerarse como el plural de yuat (yua-yuat) más o menos alterado, esto es, de "aguas del corazón", "aguas de la profundidad", y ciertamente las aguas de Juayúa proceden del corazón de los cerros y corren bien abajo, en las profundidades de sus barrancos". Esta etimología es errónea, pues no hay razón alguna para considerar a Juayúa. o Yua-yuat como el plural de yua.


La etimología que el autor propone es la siguiente: en las antiguas crónicas, más o menos adulterado el nombre, aparece escrito Xuayúa, toponímico que indudablemente proviene de xuayu, xuáyut, orquídea roja o morada u orquídea de montaña; y a, raíz desinencial que bien puede ser de at, agua, río, o apócope de ca, sufijo locativo. De tal suerte que Juayúa significa, o "río de las orquídeas moradas", o "la ciudad de las orquídeas rojas". En las montañas de su jurisdicción abundan mucho estos especímenes botánicos.




Época colonial

En 1550 tenía unos 300 habitantes. El 15 de octubre de 1577 el presidente de la Real Audiencia doctor Pedro de Villalobos y el padre provincial de la Orden de San Francisco fray Antonio de Tobar, dispusieron que el pueblo de Juayúa fuera de la doctrina o catequización de la guardianía seráfica de Sonsonate.


A fines del siglo XVI los frailes franciscanos hicieron aparecer, al pie de un frondoso rosal, la imagen de un Cristo Negro Cruxificado, similar al de Esquipulas y obra también del mismo escultor Quirio Cataño, imagen esculpida allá por 1580. En el lugar del hallazgo levantaron la primera ermita, un xacal o rancho de regulares dimensiones, más tarde convertida en iglesia y colocada bajo la advocación de Santa Lucía.




En una crónica seráfica de 8 de junio de 1689, suscrita por fray Francisco de Zuaza y fray Francisco Vásquez, aparece la siguiente referencia al pueblo de Juayúa: "El otro pueblo perteneciente a esta doctrina (del convento de Sonsonate) es el de Santa Lucía Joayoa, que dista del de Apaneca tres leguas, y tiene ciento y sesenta indios mexicanos (yaquis o pipiles) de confesión".


Practicó la mesura de las tierras ejidales o comunales de Santa Lucía Juayúa, en septiembre de 1753, el agrimensor real don Juan Antonio del Bosque y Arteaga. Según el arzobispo don Pedro Cortés y Larraz en 1770 Juayúa era pueblo anejo de la parroquia de Apaneca y su población de 526 personas estaba repartida en 117 familias.Durante la época colonial Juayúa perteneció siempre a la provincia de los Izalcos o alcaldía mayor de Sonsonate.


Sucesos posteriores

En noviembre de 1823 los juayúenses se pronunciaron por la incorporación de la antigua alcaldía mayor de Sonsonate al Estado de El Salvador y su segregación del de Guatemala, siendo alcalde municipal don José Santiago Larín.


Entró a formar parte del distrito y departamento de Sonsonate de 12 de junio de 1824. Por 1838 ó 1839 las familias Larín, Mata y Salaverría comenzaron a cultivar el cafeto y a constituir la base económica que determinó el rápido progreso de esta multicentenaria población.




En un informe municipal de Juayúa, de 3 de diciembre de 1859, aparece con una población de 1,849 habitantes. "Tiene la población -dice ese documento- trescientas noventa y nueve casas cubiertas de paja y dos de teja. El cabildo y la iglesia también son de teja". "Hay dos escuelas primarias para ambos sexos. La de niñas puesta por primera vez no hace cinco meses (agosto de 1859) y a la que están concurriendo veintidós, va en progreso. Ahora se comienza a crear un fondo para ella; y el Sr. Gobernador (don Miguel Saizar) que ha tomado tanto interés por esta escuela, hará que se llene tan importante objeto. La de niños adelanta poco; al Sr. Gobernador se le ha manifestado la causa, concurren cuarenta".


"Todo el pueblo es agricultor. La parte indígena viste lo mismo que su raza en la América Española. Una tela azul o nácar refajada y detenida con un nudo hecho con la misma tela (refajo) y una tira de manta o cambrai de color de tres varas para taparse. Aunque este es uno de los pueblos indígenas más civilizados, hablan todavía el idioma de sus padres, y participan de muchas preocupaciones de su raza, pero no es extraño que aun sean preocupados y supersticiosos, cuando pueblos de otras razas más civilizadas que ellos lo son igualmente. Una preocupación, una superstición particular no existe aquí. Participan en mucho del fatalismo Mahometano: lo que conviene, conviene. Su inclinación más poderosa es para el baile. Para las armas sienten alguna repugnancia. Sus costumbres son algo corrompidas por la inclinación a la embriaguez que es a lo que reducen todas sus funciones".




Respecto al estado de la caficultura juayúense, el citado informe municipal dice: "Este pueblo se engrandecerá con sus producciones, principalmente con la del café, porque es el de mejor clase que hay en el Estado y sus terrenos no ceden a los mejores. "Produce café, trigo, anis y linaza con muy poca mostaza. La producción del café asciende a ochocientos quintales en pergamino, cuya cosecha la producen cuarentamil pies de café, de los cuales la cuarta parte son de seis hasta el primer año de producción. Su precio en la cosecha es hoy (1859) el de diez pesos quintal en oro".


"Hay en su jurisdicción la hacienda de Los Naranjos, donde se cosecha tanto o más maíz que en todo el pueblo. Sus terrenos, aunque lejos del agua, producen el trigo y muchas producciones propias de su temperatura fría; el café se da de muy buena clase, aunque tardío y de una cosecha escasa comparada con la de esta población (Juayúa) y muchos plantíos que hay en la falda de la cordillera; sus pastos son unos de los que se ocupan para el repasto de ganado mayor, aunque con el trabajo del arreo al agua que dista cerca de dos leguas, que es la que se consume en el verano, dista de esta población tres leguas".


"Está también la hacienda de San Luis Buena Vista del Sr. don Luis Watallin a distancia de una legua; se han colocado en ella dos máquinas de moler caña dulce y tiene tanta caña que las dos máquinas no la consumirán en un solo verano; actualmente cuenta con seis mil cafetos en cosecha y almácigos para trasplantar, más de cincuenta mil en su lugar. Esta finca tiene dos casas de teja al gusto europeo y que pueden servir de modelo, no sólo para el campo sino en la población más lucida, y sin duda alguna, entre breve no sólo hará (esta hacienda) la buena suerte de su dueño sino la de las poblaciones vecinas, pues en ella no faltan semanariamente de 80 a 100 trabajadores y algunos maestros de albañilería, carpintería y otros oficios subalternos".




Durante mucho tiempo se conservó en Juayúa el recuerdo de "la Casa de Cristal", la lujosa mansión del progresista francés señor Luis Watallin. ¿Qué fin tuvo esta empresa y este hombre de trabajo? Habiéndose hecho tutor de una cuantiosa herencia, vino a El Salvador con la fortuna objeto de su fechoría; descubierto su paradero, el gobierno de Su Majestad Imperial Napoleón III gestionó ante el gobierno del capitán general don Gerardo Barrios su deportación. Enviado preso a Francia, murió allá obscuramente, mientras la empresa, abandonada, fue adquirida por don Gabino Mata padre.


En la riqueza cafetalera de Juayúa tuvo importantísimo papel el general Francisco Salaverría, hombre igualmente dinámico y entusiasta, a quien el capitán general don Gerardo Barrios, en carta de 29 de octubre de 1858, le dice que "cuando los 53 mil pies de café (que cultiva) estén en cosecha, vamos a declarar a usted Conde de Salcuatitán y Marqués de Juayúa, y además benemérito del ramo".


En abril de 1876 Juayúa fue ocupada por los generales Andrés Van Severén y Estanislao Pérez, que comandaban 1,200 hombres de tropa, con ocasión de la guerra sostenida en aquel año entre El Salvador y Guatemala.




Título de Villa

Siendo Presidente de la República el doctor Rafael Salivar y Ministro de Gobernación don José C. López, el Poder Legislativo emitió el decreto de 13 de febrero de 1877, confiriendo al pueblo de Juayúa el título de villa, con el nombre de El Progreso. La villa de El Progreso recibió tal título y tal nombre en consideración "a su riqueza, agricultura y mejoras materiales", y se cumplía así el vaticinio del anónimo autor del informe municipal de 1859: de que "este pueblo se engrandecerá con sus producciones, principalmente con la del café".


En efecto, la caficultura había operado el milagro de convertir a esta comunidad histórica en una población bonita y pintoresca, como en vías de franco y visible progreso; y en vez de ser la ranchería con sólo dos casas de teja de pocos años atrás" sólidas construcciones de adobes o de bahareque con techumbres de teja, ornaban el centro de la joven villa: Al mismo tiempo se completaba el trazo de la urbe y se empedraban cuidadosamente sus amplias calles y avenidas.




En 1890 la Villa de El Progreso (Juayúa) tenía 3,980 habitantes. Allá por 1895 las familias pudientes de los Mata, Larín, Salaverría y Cáceres, asociadas a otras de menores recursos, pero animadas todas como aquéllas del firme propósito de dejar una obra perdurable, acometieron la ardua tarea de dotar de agua a la villa. De una distancia sensiblemente aproximada a las tres leguas y de una fuente que nace en el propio corazón del volcán apagado de Los Naranjos trajeron el precioso líquido, usando cañería de ocho pulgadas. Una vez concluido el trabajo e inaugurado con toda la solemnidad que requería un hecho histórico de esa naturaleza, y esto constituye un hermoso capítulo en la historia de esta población, los que habían iniciado y coronado la magna empresa cedieron el servicio de agua potable a la Municipalidad y se aprestaron desde ese día a pagar religiosamente los impuestos correspondientes, como si nada hubiera significado los cien mil pesos invertidos en la obra y el tiempo que a ella consagraron los jefes de aquellas familias.




Cabecera de Distrito

Durante la administración del general Rafael Antonio Gutiérrez y por Decreto Legislativo de 22 de abril de 1896 se creó en el departamento de Sonsonate un tercer distrito administrativo: el distrito de El Progreso, con jurisdicción en la villa de este nombre, como cabecera, y los pueblos de Salcoatitán y Santa Catarina Mazahuat. Así fue elevada la villa de El Progreso (antes Juayúa) a la categoría de cabecera de distrito.


Durante la misma administración Gutiérrez y por Decreto Legislativo de 7 de abril de 1897, se creó el distrito judicial de Juayúa, con jurisdicción en la villa de este nombre y pueblos de Salcoatitán y Santa Catarina Mazahuat, ordenándose establecer en la cabecera un Juzgado de la Instancia, que debía conocer en todos los juicios civiles y criminales.




Título de Ciudad

Aunque oficialmente esta población se denominaba El Progreso, la verdad es que nadie usó este nombre para designarla, pues siempre prevaleció el indígena de Juayúa, de dulce y hermoso fonema, como de poética etimología: "paraíso de las orquídeas rojas". Lo anterior movió a la municipalidad de esta población a dirigirse a la Legislatura de 1906 y solicitar que a la villa de El Progreso se le otorgara el título de ciudad y se le restituyera su antiguo nombre vernáculo. La solicitud fue leída en la Asamblea en su sesión de 1º de mayo de 1906 y con fecha 4 del mismo mes se emitió el Decreto Legislativo correspondiente, que elevaba al rango de ciudad, con el nombre de Juayúa, a la villa de El Progreso.Eran a la sazón Presidente de la República don Pedro José Escalón y Subsecretario de Gobernación el doctor Pío Romero Bosque.




Hacia esa época, en los patios y traspatios de las casas de Juayúa, como en los solares sin construcción, pululaban centenares de limeros, y a ello debió esta población el ser mencionada por los poetas, con el epíteto de "la ciudad de los limeros".


Últimos sucesos

El 6 de septiembre de 1915 la progresista ciudad de Juayúa fue totalmente destruida por un violento macrosismo, cuyo epicentro fue localizado en el vecino cerro de Cuyotepe o "cerro de los coyotes".


El profesor Jorge Lardé, en el notable estudio que hizo sobre ese terremoto, resume así los estragos que causó en Juayúa: "JUAYUA."Hemos terminado la inspección de este lugar dice un telegrama de la Comisión de Socorros del Gobierno-, y resultan ciento veinticuatro casas en ruina completa; cien casas seriamente dañadas, el resto con algunas averías y sólo diez en buen estado; calculando las pérdidas en quinientos mil pesos y las del Cabildo Municipal en seiscientos pesos. Edificios del Gobierno no hay ninguno. Ciento sesenta familias que socorrer..." "A pesar de las exageraciones habituales de los informes publicados, es preciso reconocer que el temblor fue desastroso en esta población.




Cuando llegamos a ella por primera vez, sus escombros ya estaban en parte removidos y las calles más o menos libres de ellos, pero lo que quedaba era suficiente para dar a conocer toda la magnitud del desastre y las hermosas ruinas de Juayúa embargaban aún en hondas y tristes reflexiones al espíritu de quien las visitaba. Numerosas paredes de las casas, a pesar de su grosor, se vinieron al suelo; otras más gruesas si bien se alzaban altivas después del terremoto estaban completamente agrietadas, medio demolidas y ya no sostenían los techos que las protegían y las paredes interiores de las casas generalmente de menor grosor, estaban completamente en el suelo. Muchísimas son las casas que cayeron completamente al suelo, de raíz, de las cuales no quedaron ni horcones, ni fragmentos de paredes, ni nada de pie.






La Iglesia Parroquial que la Comisión de Socorro dice que estaba "casi completamente arruinada" empezó a ser demolida, pues sólo quedaron en pie sus cuatro gruesas paredes, completamente agrietadas en diferentes sentidos y amenazando desprenderse algunos bloques. Es Juayúa la población más dañada por el temblor, y sin embargo, ¡cosa extraordinaria! si se registran algunos ligeramente golpeados no se encuentra ni una sola víctima. A pesar de estas circunstancias, creo que sin exageración puede fijarse en el grado X la intensidad (máxima intensidad de la escala de Mercalli) del temblor en esta población. En el camino que va directamente de Nahuizalco a Juayúa se produjeron ligeros derrumbes antes del río Papaluate, pero derrumbes considerables, como en ninguna otra parte, entre el Papaluate y Juayúa, pareciendo indicar un cambio brusco de la intensidad, debiéndose hacer constar que el hermoso puente sobre ese río que decían completamente arruinado, sólo tiene una grieta de un pie de largo en uno de los pasamanos.En San Juan de Dios las casas quedaron completamente ilesas por lo que se puede fijar la intensidad del temblor en ese lugar a lo más en el grado VI". Ese macrosismo se produjo aproximadamente a las 19 horas y 20 minutos del día referido y fue de larga duración.




En enero de 1932, los campesinos sublevados en el Occidente del país convirtieron la bella Juayúa en su cuartel general. Las hordas indígenas y ladinas, capitaneadas por el aborigen Francisco Sánchez, asaltaron la población a filo de machetes, saquearon almacenes y casas de personas adineradas, y cometieron toda clase de fecharías.


Don Emilio Redaelli, acaudalado y progresista italiano domiciliado en esta población, sufrió largos tormentos y finalmente murió en las cárceles públicas víctima de peritonitis. Tres días después del levantamiento, llegaron a Juayúa las fuerzas gobiernistas desplazadas a esa comarca por la incipiente administración del general Maximiliano Hernández Martínez. Las descargas de la fusilería y ruido ensordecedor de las ametralladoras llamadas "tartamudas" por los campesinos- fueron bálsamo de consuelo para las honradas y acaudaladas familias víctimas del pillaje y del temor.




Controlada la situación el gobierno impuso el terror. Centenares de campesinos testimoniaban en los caminos el paso de los restauradores del orden; se incendiaron sus ranchos y aun niños de diez y doce años fueron pasados por las armas. Frente al campanario de la iglesia parroquial fueron fusilados otros centenares de indígenas, inclusive el cabecilla Francisco Sánchez.


Se calcula en unas 10,000 personas las que fueron pasadas por las armas, despiadadamente. Esa sangre derramada, a veces inocentemente, fue el basamento de una larga dictadura de los trece años o martinato.


Sangre de héroes y de mártires en abril y mayo de 1944 iba a derrumbar aquel estado de cosas, insoportable ya; pero la tragedia de 1932 mantiene todavía el luto en numerosos hogares y las lágrimas en los ojos de viudas, madres y hermanos.




Hombres ilustres

  • El autodidacta Lisandro Larín Zepeda, poeta y matemático, exgobernador departamental de Sonsonate y funcionario probo, declarado Hijo Predilecto de Sonsonate.
  • Profesora Benigna Larín v. de Lardé, autora del más completo Diccionario Lenca-Español y acreedora a la Medalla del Mérito Magisterial "Dr. Darío González" -1951.




Juayua celebra sus fiestas patronales en honor al Cristo Negro de Juayúa del 4 al 15 de enero. La Iglesia del Cristo Negro de Juayúa es un símbolo representativo del municipio y de sus lugareños.


El templo está constituido por un estilo suave romántico y neobarroco. La iglesia fue inaugurada el 26 de enero de 1957. La solemne edificación resguarda en su interior una imagen impresionante y milagrosa del Cristo Negro, obra del mismo escultor que diseñó la ubicada en Esquipulas, Guatemala; sus vitrales son obras del artesano alemán Frz. X. Zettler ó F. X. Zettler Munich.




Juayúa es una ciudad muy atractiva con muchos destinos turísticos, goza de lugares de belleza natural, cafetales y un clima agradable. Como atractivos destacados de Juayúa está el Festival Gastronómico que funciona los fines de semana, recorridos en caballo o carruajes halados por caballos así como el tren alegre que recorre las calles de la ciudad, hay también mototaxis y carros con excursiones a la cascada Los Chorros de la Calera, al Estanque del Río Monterrey a 1 Km. de la ciudad y los viveros, en los cuales puede obtener diversidad de plantas.


Si usted desea visitar Juayua puede acceder desde San Salvador por Santa Tecla o por la Carretera de Oro, llegando al desvío hacia Sonsonate, por la Carretera CA-8; al llegar a Sonsonate hay excelente señalización de la Ruta de las Flores, de las cuales este municipio es integrante; la carretera está en buenas condiciones, a medida que alcanza lugares más altos el clima es más agradable y en las carreteras encuentra diferentes clases de flores que adornan los cercos y varios miradores, desde donde puede ver hermosos paisajes.




Al llegar a Juayua encontrará que esta ciudad posee diversas esculturas, sus calles son pavimentadas y algunas adoquinadas o encementadas, aunque todavía conserva algunas calles empedradas; posee varias pendientes y al desplazarse en la ciudad encontrará muchas casas de estilo antiguo, en la ciudad hay varios restaurantes, gasolineras, parqueos, tiendas, venta de artesanías y mucho más; visite Juayua en el Departamento de Sonsonate y conozca sus tradiciones, sus festivales, disfrute de su clima y de todo su encanto.

 

 

Fuentes:

  1. FISDL
  2. Wikipedia
  3. Seguridad.gob

Categorías: Viajes, Turismo, Historia

Añade un comentario

¡Vaya!

Oops, you forgot something.

¡Vaya!

Las palabras que has introducido no coinciden con el texto. Inténtalo de nuevo.

Already a member? Iniciar sesión

7 comentarios

Responder Elcuzuco
18:34 Eel 2 Ee julio Ee 2017 
Quieres ver a mi hermana en desnuda??
Responder Caro
2:16 Eel 10 Ee mayo Ee 2017 
Quieres comprar un terreno en Juayua ?
Zona privada y con financiamiento
https://www.facebook.com/inmocusca/
Responder iron salazar
20:32 Eel 1 Ee enero Ee 2017 
sobre el municipio de el pajonal no hay nada
Responder ElSalvadorEsHermoso
14:43 Eel 9 Ee agosto Ee 2016 
Hola, de verdad que no dejen pasar el ir al festival gastronómico. El ambiente es sano y seguro, algo que se valora mucho en estos días. Y por la misma tranquilidad es perfecto para ir en familia. Se los recomiendo

ElSalvadorEsHermoso.COM
http://elsalvadoreshermoso.com/
Responder Marvin Segundo
12:53 Eel 7 Ee mayo Ee 2015 
Que bello saber un poco de historia de nuestro bello Juayúa, gracias por este reportaje que sin duda nos transporta a esa época...
Responder Cecilia Mata
1:09 Eel 19 Ee marzo Ee 2014 
Gracias por esta historia de Juayua, soy de la descendencia de los Mata, que bonito fue leer un poco de la historia de Juayua, mas o menos sabia algo por mi abuela pero leerlo fue mejor.
Responder Magoth Valencia Mata
0:24 Eel 2 Ee septiembre Ee 2012 
Me gustaria very fotos de mi Padre poner un rostro a la historia y biografia!!